30 julio, 2011

Zapatero y nosotros

Este modesto blog nació cuando ya gobernaba Zapatero. A este que suscribe nunca le gustó ni un pelo de Zapatero. Ahora que llega el momento de los balances, andan los plumíferos oficiales echando cuentas: que si hubo una primera época y luego la crisis, que si primero se ganaron derechos civiles y sociales y luego vinieron los recortes, que si el leonés fue antes un icono de la izquierda europea y después una rechifla del mundo entero. Da igual, importa bastante poco. No es fácil deslindar qué parte del abismal declive de este país se debe a culpas del gobierno y cuáles a dinámicas económicas, políticas y morales inapelables. Pero es bueno diferenciar, con espíritu analítico y distancia crítica, el personaje y su medio. La conclusión habrá de ser que probablemente el uno y lo otro se reforzaron y se retroalimentaron para tornar un país enfermizamente optimista en un pozo oscuro de pesimismos y miedos. Pero sostendré que el sujeto, Zapatero, era y es medio inimputable, mientras que la sociedad, nosotros, cargamos y cargaremos con la cruz porque nuestras son, a la postre, las culpas. A Zapatero lo construimos nosotros como más nos gustaba y nos interesaba: un perfecto pánfilo.

Zapatero es un sansirolé, un sonso, un sinsustancia enardecido, un cretino minúsculo, un ignorante osado, un patán con ínfulas, un ratoncillo sin ética ni ideales, una marioneta movida por su propia soberbia. Encomendarle a Zapatero la dirección de un país como este fue atrevimiento tan grande como asignarle a un topo el control de la instalación eléctrica o a un gorrión la vigilancia de los fondos marinos. Zapatero miente y mentía, pero sólo pudo engañar a quien buscaba el engaño. Zapatero habla a humo de pajas, pero en sus palabras nada más que los crédulos irredimibles pudieron ver sustancia y mensaje. Zapatero es vil y se conduce con manifiesta hipocresía, por lo que únicamente los atolondrados y superficiales pudieron imaginar ideas en sus naderías chabacanas y en sus caritas de petimetre mal criado. Zapatero no es socialista ni socialdemócrata por la misma razón por la que no podría tampoco ser ni haber sido liberal o conservador o tradicionalista o nacionalista de tal o cual sitio, porque no es viable imputar a un ser con tantas limitaciones intelectuales cualquier idea abstracta mínimamente compleja, salvo que también podamos decir de una vaca que es católica o de una estrella de mar que profesa la fe en la economía social de mercado, por ejemplo. Zapatero sencillamente no es, pero este diagnóstico es elemental constatación que ni al mismo sujeto podría ofender, igual que no se hiere a la cabra si la tildamos de cuadrúpedo. La vaca, la estrella de mar, la cabra o Zapatero existen y subsisten con la sana tranquilidad que da la irreflexión y miran pasar los trenes o sienten las corrientes marinas o se mecen en los vaivenes de la economía y las urnas con estulta mansedumbre y sin mayor discernimiento. Como la mosca que va a la mierda porque está en su ser hacerlo así, y tampoco adelantamos nada por llamarla cochina. Igual que en nada ganaríamos ignorando su inclinación natural y colocándola al frente de un consejo de administración o como entrenadora de un equipo de fútbol. Pobres moscas.

Zapatero tiene menos misterio que una medusa. Los sorprendentes somos nosotros. Ahí es donde le duele, ahí nos escuece. El diagnóstico de Zapatero, al alcance de cualquiera que esté dispuesto a abrir los ojos, se vuelve veredicto inclemente de esta sociedad. Cómo es posible que no nos diéramos cuenta desde el primer día, cómo fueron tantos los que no captaron que el capitán del barco no tenía ni idea ni de navegación ni de puertos, por qué tantos prefirieron mirar para otro lado. Cómo el país entero, o poco menos, no se echó bien pronto las manos a la cabeza y no puso el grito en el cielo, el voto en cuarentena y la cartera a buen recaudo. Y cuando digo el país entero, me refiero por igual a conservadores y progresistas, a socialistas y peperos, a ateos y católicos o mormones, a capuletos o montescos. Cómo es posible que todos juntos y en unión viéramos tan tranquilos cómo se acercaba el gran iceberg mientras el timonel borracho entonaba canciones de cuna para dormir a los niños mimados. En qué estábamos pensando, cielo santo, en qué.

Pase lo que pase mañana en las nuevas elecciones, ocurra lo que ocurra con unos partidos u otros y tanto si la economía acaba de ahogarnos o si salimos un día a flote, a esta España alelada le hace falta sentarse un rato a meditar en serio, dejarse de zarandajas y tópicos y hacer un acto colectivo de contrición bien seria, formular a una propósitos de enmienda y jurarse por el poco honor que quede que nunca más haremos el cafre con semejante alegría. Pero lo primero de todo es la sesión psicoanalítica que nos revele qué complejos nos dominaron y qué supersticiones nos nublaron el seso durante tiempo tan largo.

Mi humilde hipótesis es que no podemos explicarnos el pasado adormecimiento sin tomar en cuenta la peculiar y atávica religiosidad que llevamos grabada en nuestros genes culturales. Creímos que nuestro destino común lo guiaba la Providencia, se nos vino el síndrome de Pueblo Elegido, pensamos que los Hados o el buen Dios habían decretado que llegado era nuestro turno para ser modernos y ricos y chulos por arte de birlibirloque, porque sí, porque los caminos del Señor son inescrutables y si te toca el gordo, te toca, y el que la pilla que la aproveche y el maná no ha de faltar y si la ocasión lo requiere se abrirán las aguas para que desfilemos.

Que Zapatero tiene baraka, se decía -¡manda narices!-, y lo que hacíamos era proyectar sobre esa mascota nuestra la bendición de la que nos sentíamos nosotros imbuidos, poseídos por la fortuna, condenados al éxito, llamados a dedicar nuestro tiempo más que nada a conocer de buenos caldos y a explorar los misterios sublimes de la nueva cocina. Caramba, si hasta en un ciento de deportes nos estábamos volviendo campeonísimos y lo mismo llegaban las medallas de oro que aparecían autopistas y trenes de alta velocidad, trofeos todos caídos sin apenas movernos del sofá.

La suerte era nuestra, el casino estaba propicio, apostemos al trece negro, votemos al más cenutrio y seamos la envidia del mundo porque saltamos sin red y votamos sin condón. Que nos admiren en el orbe entero mientras piensan que tenemos ideas y que somos justos y benéficos y más progres que nadie, al tiempo que descapullamos otro kilito de percebes y nos dicen en la Moncloa que vamos a arreglar el mundo con efectos retroactivo. Zapatero ganó porque no se presentaban a las generales ni Mortadelo ni el Botones Sacarino ni Rompetechos siquiera, porque no teníamos a mano otro más apto para demostrar que los gobiernos sobran y las políticas no importan más que para ponérselas de adorno en la paella o como lema para seguir trincando con la conciencia satisfecha. Somos tan listos que nos vale para presidente el más simple, tan invencibles, que podemos presentarnos a mil batallas con un general de trapo, tan invulnerables, que cabe colocar de guardián de las reliquias al más inútil del pueblo.

Cuando este blog nació, creo que va para seis años, retratar a Zapatero podría tener cierto morbo o el aliciente de querer anticipar lo que un día verían hasta los ciegos. Hoy ya no tiene ni mérito ni emoción, hoy lo hacen hasta los que le rieron más rato las gracias o recitaron entusiasmados aquellos eslóganes de tres al cuarto. No, es el momento de dejar de criticar a Zapatero, porque ahora se ha convertido en excusa colectiva y se está haciendo cabeza de turco del que jamás pasó de cabeza de chorlito. Las culpas no han sido de Zapatero, Zapatero en el fondo jamás pudo engañar a casi ninguno y al echarlo a los leones, solo queremos escurrir el bulto y no reconocernos en lo que fuimos: frívolos, cantamañanas, irreflexivos, fatuos. No, protejamos a Zapatero, conservémoslo idéntico a sí mismo, guardemos memoria firme de su época, para que un día podamos mostrarlo a nuestros nietos y explicarles, con su imagen, su gesto y su palabra, que hubo un tiempo en que a este país lo convertimos, entre todos, en un país de coña. Sólo con verlo, lo entenderán.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No se si Zapatero es un tonto-listo de los que tanto abundan. Pero si estoy convencido que su oponente Rajoy es un perfecto cretino. Un indolente de casino de pueblo aficionado al "Marca" y cuyo grupo preferido es "La oreja de Van Gogh". Que Dios nos pille confesados.
Será que España no se merece más. Un reflejo de la banalidad, la estulticia y la idiocia que nos rodea. Dan ganas de hacerse islandés ante la corrupción y la caspa que se avecina.
Alegret

Anónimo dijo...

Rajoy como Zapatero es otro producto de esta sociedad que tan bien ha definido el articulista. Sociedad que no tine visos de cambiar.
Triste es, pero si en las proximas elecciones el PSOE de Rubalcaba no se convierte en un partido marginal, sera la confirmacion de que esta sociedad esta bajo minimos y es tan insalvable como un cerebro al que no llega riego sanguineo desde hace siete horas.Siete años Zapateriles y Rubalcabiles.

Rogelio dijo...

No voy a decir nada respecto al Tigre de León está todo dicho, si bien creo que al menos a modo de ejemplo y escarnio deberían imputarle no menos de un ciento de delitos de acción-omisión-resultado-palabra-obra-pensamiento y colgarlo de los pulgares en todas y cada una de las plazas mayores que en el mundo han sido.

No sólo a él, también a toda la patulea de indocumentados que enmierda la escena pública patria con su mediocridad y/o mezquindad y/o hijoputez.

Pero si ejemplares de esta guisa se cuelan con tanta facilidad ¿ no será que el sistema hace aguas y hay que ponerlo patas arriba ?, ¿ no será que los partidos políticos deben disolverse, dar lugar a un proceso constituyente barriendo hasta las cenizas del viejo edificio ?, ¿ es posible la regeneración con estos mimbres ?, ¿ como defender el interés general de las humanas inclinaciones ?.

En fin, cruzo los dedos, ruego, suplico, imploro, deseo, anhelo, temo, tiemblo para que lo próximo que nos toque en suerte suba el nivel al menos hasta el logsiano progresa adecuadamente, otro Niño de la Ceja sería demasiado para este pais y fatal para mi función hepática.

El Abuelo Cebolleta dijo...

Pues la verdad, al árbol caído todo el mundo le hace leña. Pero lo más grave es que, el recambio que dicen que se nos avecina (esos que hacen las encuestas) pone los pelos de punta.

El caracoleo y los graznidos de esos supuestos salvadores de la patria, me recuerda al del pájaro que les sirve de signo distintivo, en su hábitat natural último, los estercoleros y basureros.

Se avecinan tiempos de "Kalaschnikov". Yo, por si caso, estoy empezando a lustrar y engrasar el mío.

Rogelio dijo...

Sí, sí Abuelo Cebolleta, debemos desempolvar los Kalaschnikov porque no es lo mismo que nos den por el culo "los buenos", "los chupiguais", "los megaenrrollados" que esos fascistas rancios encarnados por Marianico y sus huestes.

Se debe de tomar la calle cuando se cambian las etiquetas, hay que vaciar los estercoleros gavioteses y llenarlos de esos capullos incorruptos como el rabo de San Pitopato, porque todo el mundo conoce a priori quienes son los buenos y quienes los malos.

El PP no debe tener ningún beneficio de la duda, está contaminado por una especie de pecado original por supuesto aconfesional, de forma que antes de que pueda decir Pamplona deberemos tomar la calle y arrancar a hostia limpia esa lacra llena de maldad e intenciones aviesas, de forma que "los nuestros" vuelvan a ocupar el lugar que nunca debieron abandonar y que por ley natural corresponde.

Por cierto ese árbol caido en su caida se ha llevado por delante a medio pais, de forma que todo el que forme parte de ese medio pais tiene motivos sobrados para hacerle budú y aplicarle alfileres en aquellas partes que a los machos menes más nos duele.

roland freisler dijo...

Lo que el profesor sugiere es una reflexión ¿cómo es posible que esto (ZP) pueda suceder? Respuesta : el sistema.
La partitocracia siempre va a poder ser artífice de que cualquier persona llegue al poder.

Anónimo dijo...

Zapatero negocia con terroristas.

Zapatero vendió Navarra.

Zapatero ha roto España.

Zapatero ha implantado la homosexualidad por decreto y la eutanasia obligatoria para todo el mundo.

Zapatero permite que los gays se divorcien.

Zapatero va a salir esta tarde en Los Lunnis a decir que los reyes son los padres.

Zapatero se echa pedos en el ascensor justo antes de salir y antes de que entres tú con la tía buena del quintocé.

Zapatero le tocó el culo a la Virgen.

Zapatero mató a Manolete, a Keneddy y a Gardel (de la vez).

Pega mocos debajo de las butacas del cine.
Se despide a toda prisa pero deja sus cañas sin pagar.
Te deja siempre colgao.
No llama ni a tiros.
Huele como a cerrao.

Zapatero es el Anticristo.

http://garciamado.blogspot.com/2008/04/piratas.html#6586577670885640141

SOMA-UGTm dijo...

desde ASTURIES siempre con ZAPATERO, compañeru.